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miércoles, 10 de junio de 2015

Machupicchu

Con puntualidad británica se presento en el hotel el micro bus que iba a llevarnos a  Ollantaytambo para tomar el tren destino a Aguas Calientes. La vía discurre paralelo al río Vilanota y de nuevo he disfrutado de otro paisaje de enorme belleza. La vegetación es amplísima, variada y tupida, se diría que estamos en una selva. Y el río es a veces bravo, justo hasta el embalse donde el agua es contenida y se amansa.

De Aguas Calientes al Mapu, subí en autobús. Los mas románticos, o quizá por ahorrarse un dinerillo lo hacen a pie pero la verdad, yo no lo aconsejo porque la visita en la ciudadela es muy amplia, hay un sin fin de escaleras que bajar y subir y senderos que recorrer. Acabas muy cansado.

Como la mayoría, yo había visto infinidad de fotografías y vídeos a través de Internet pero tengo claro que en absoluto muestran en lo mas mínimo la majestuosidad que se percibe in situ. Me ha pasado igual que en el resto del viaje donde veo paisajes que me transmiten sensaciones tales que luego no me recuerdan las fotografías que yo mismo voy haciendo.



Aquí, en Machupicchu aun se acrecienta mas pues ha sido construido por gente de una antigua cultura. Mira las  imágenes y te percataras de como eran capaces de ensamblar piedra contra piedra con tal perfección que uno es tendente a pensar que disponían de herramientas adecuadas. Pues no, curiosamente no conocían el hierro como metal así que recurrieron a piedras duras con componentes ferruginosos (algo así dijo nuestro guía) para hacer las funciones de percusión que no se sabe de donde las trajeron.




Eu, a verdade, nun alarde imaxinativo e coñero pensaba segundo falaba él que si por casualidade non se perdería por aquelas terras un galego. A verdade e que os traballos son dignos dun mestre canteiro da nosa terra. E non me asombraría nadiña que algún deles andase emigrado por acá xa naqueles tempos. Ou non?

Perdí la cuenta de las fotos que dispare. Haré una buena limpieza pero traté de ser variado en los ángulos y las perspectivas. Espero que guste.

Si al Machupicchu lo han declarado septima maravilla del mundo me parece muy bien. Si el ordinal es este u otro, qué importa?. Lo interesante es que es una maravilla digna de ser comtemplada a través de todos los sentidos. A la llegada, una capa espesa de niebla lo cubría todo y no se veía mas allá de 300 metros a la redonda. La sensacion era una y muy distinta a la posterior, cuando lentamente la niebla se abre y se empiezan percibir las cosas con la lentitud ideal para ir saboreándolo poco a poco, como un buen helado. Y luego la claridad, el calor, el moverse buscando ángulos, altitud y perspectivas nuevas. Es imposible poderlo describir, no hay palabras ni imagenes a tal alcance. Y luego esta la otra perspectiva, la histórica, el imaginarse los perqués, el cómo y tantas y tantas preguntas que surgen y que los guias a veces no saben responder. Desde luego, me hubiese gustado observar por un agujerito de la historia y entender porque narices se elige el lugar come enclave de ciudad. Es impresionante la inaccesibilidad a la ciudad así que, si lo era para los enemigos también lo era para ellos mismos. Y esos artesanos de la piedra, metiendo cuñas de madera entre las rendijas de la roca y luego hacer que hincharan a base de agua para así, reventar las rocas... en fin una pasada, Es algo que si se puede hay que venir a visitar..






martes, 9 de junio de 2015

Cusco (llegada)

La etapa de hoy tenia ese plus que cualquiera entiende cuando se habla de uno de los iconos de la arqueologia mundial. Hoy no apetece habler de esfuerzos ni subidas y si de Cusco, esta poblacion tan visitada y tan populosa. Y aclaro que no lo escribo con "z" porque en Peru no se denomina asi.

Tan solo un par de anecdotas de viaje.. A pie de carretera y dentro de una vitrina vi lo que se me antojo a primera vista como "orejas" de las que se hacen en Galicia por carnavales.
Estas son cortezas y no las del Carrefù, o no?
En realidad son una enormes cortezas de cerdo fritas que la dueña tuvo la amabilidad de darme a probar. Justo al lado habia un buen puñado de pieles de cerdo colgadas al estilo colada y preparandose par su fritura posterior. Eran enormes, eso es lo que me llamo la atencion.


Y como de costumbre, trato de buscar un cafe por la mañana. En vano pregunto porque siempre la respuesta es negativa. El asunto es que veo a un hombre con su carrito de  desayunos (vaya, por fin un hombre haciendo esto) y le compre un bocadillo de queso.
- Ahora un cafe me vendria bien pero nadie vende cafe
- Yo lo tengo
Pues resulta que en su carrito me preparo in situ una infusion de cafe tan exquisito que aun varias horas despues me relamo del gusto.

Y estoy en mi destino.Todo ha sido muy acelerado y ya tengo resuelto los tramites para mañana visitar el Machu Pichu. Disponia varias formulas pero opte por hacerlo en un solo dia con la consiguiente paliza por culpa del madrugon que me dare y porque entre bus y tren tambien se ocupara bastante tiempo. Me gastare algo mas de dinero pero me decidi por una agencia que me llevara de la mano con todo incluido. Asi pues, mañana cumplire una de las ilusiones de mi vida.

Ya saque unas cuantas fotografias de la espectacular Plaza de Armas pero el resto de la ciudad tiene otros lugares y rincones que entre esta tarde y pasado mañana visitare.


Hare un circuito a pie tal como me gusta ver las ciudades suiguiendo, en este caaso, los buenos consejos de la guia Lonely Planet.

He decidido dedicar esta entrada del blog, a la llegada a la ciudad. Sinceramente, he sentido verguenza ajena por como esta el acceso al centro.




De nuevo se confirma como los gobernantes se olvidan de la periferia de las ciudades y le faltan al respeto a unos ciudanos que tambien lo son, que pagan sus impuestos y por tanto tienen adquiridos los mismos derechos que cualquiera. ¿Porque digo esto?. Porque mi llegada lo fue por una zona de suburbios, por una carretera en obras toda ella, llena de polvo (tuve que ponerme una mascara y gafas), montones de escombros en la cazada, la gente atravesando a pie entre los obreros sin una minima prevencion de seguridad, y porqueria, mucha porqueria, residuos solidos de todo tipo, contenedores de basura rebosados  y cubiertos de una jauria de perros rastreando cualquier alimento que llevarse a la boca. Hasta trece canes llegue a contar sobre y alrededor de uno de los contenedores. Y en este entorno de verguenza, los pequeños y modestos puestos de venta de comida trabajando a pocos metros. Si antes de venir aqui me ponen estas imagenes delante, ni por asomo imagino que estan a 3 km del certro urbano de Cusco. ¿Le importara a estos cafres que gobiernan la salud de su pueblo?.

Puedo imaginar como algun lector peruano que de con este texto se cabree enormemente conmigo por mis comentarios. Si alguien se siente ofendido le pido disculpas pero mi unica intencion es denunciar una injusticia enorme contra la poblacion que vive ahi mismo.  Es como ver cualquier otra injusticia social, del tipo que sea, y callarse la boca. No hay que matar al mensajero, hay que ir y echar a la calle a los gobernantes malos y corruptos.

Enlace a fotografias



Abancay

A veces, uno esta agradecido a su dios, otra a los astros... Yo hoy le estoy agradecido a un río del cual aun no he podido saber su nombre.

A las 6:15, Chalhuanca estaba iluminado solamente por las luces mortecinas de las farolas locales asi que imposible echarse a la carretera sin correr riesgos. Voy en busca de la señora (siempre es una señora) que con el carrito vende bocadillitos variados de entre uno y dos soles. Tomo uno de huevo frito y no encuentro ningún local abierto para hacerme con una jarra de café soluble, que es lo que siempre me ofrecen. Con lo rico que estaba aquel café peruano que tome en Lima…

Aparecen las primeras luces, que no el sol, y arranco la jornada. Para mi sorpresa se confirma el terreno llano o en ligera pendiente que me dicen mis informantes. Pedaleo lleno del habitual escepticismo esperando encontrar la subida de turno tan propias de estas montañas. La carretera es buena y sigue el curso del rio, en paralelo y casi sin despegarse de el, como una buena pareja de baile.


Pasan los kilómetros, yo sigo en un pedaleo cómodo, sin demasiados esfuerzos y disfrutando de un paisaje que a medida que pasa el tiempo se va haciendo mas visible y mas hermoso. El sol tarda en aparecer sobre mi porque camino por el fondo de un profundo valle pero cuando aparece en lo alto es el colmo de las sensaciones. La cuestión es que sigue sin hacerse visible la temida subida y yo mas contento que unas castañuelas. Paro cada poco tiempo para sacar una fotografía, pero son tantas las imágenes que me impactan que me enfado conmigo mismo y me digo que no puede ser, que debo mantener un ritmo y aprovechar la ventaja que el terreno me ofrece. Imposible, no lo consigo y la camara capta una y otra vez solo una pequeñisima parte de lo que ve. La cámara no tiene sentimientos, ni visión en 3d, no ve los colores como yo, ni oye el rumor constante del agua como mis oídos lo hacen, ni disfruta del calor liviano del sol al amanecer… y tantas y tantas sensaciones que acabas olvidando a donde te diriges y que el tiempo es limitado.

Sigue sin haber subidas, sigue la carretera y el río confabulados en una danza amorosa interminable. Y yo, feliz como una perdiz porque no termine nunca.

Los montes que conforman el valle son como enormes monstruos que unas veces sientes que te protegen y otras que te amenazan, tal es su magnitud. No dejo de mirarlos y descubrir la variadisima vegetacion que los viste, se me clava la miada en lo alto de la cumbre, tal alto que parece imposible. Y descubro mas adelante un puente colgante que me llama tanto la atención que cruzo la carretera para verlo.

Precipicio sobre el río que hay que salvar para llegar a las casa de el otro lado. Ingeniería elemental con componentes de acero trenzado para los cables de sustentacion y base vegetal de hojas trenzadas a mano. Son hojas de una planta muy abundante por Los Andes, similar a la de Aloe Vera pero mas grande. Y con esta tecnología y con esos materiales tan locales consiguen comunicar las dos orillas y que los animales pasen con carga. Estoy convencido que sus pezuñas sienten la pisada mas natural y segura sobre esto que sobre tablas de madera.


Mas adelante encontré una señal indicando un lugar con camping. Que rabia me dio no pararme para montar la tienda y pesar la tarde y noche. Aquello merecía muchisimo la pena porque el lugar era escandalosamente bello. Pero tenia que aprovechar y seguir dando pedales.Y no se cuando ni en que momento, el rio rompe unilateralmente su idilio con la carretera y me deja solo en ella justo cuando empieza una pendiente que ya no terminaria hasta quince kilómetros después. Me pilló tan desprevenido que hasta el agua de mi botella era escasa. Madre de dios que subida tan larga. A la pregunta de cuanto queda siempre te dicen que tranquilo, que en breve llegas, seis kilómetros, tres curvas y no más llegas… y una leche, que mal me informan.

Entré en Abancay ya tarde y reventado, pero con un pedazo etapón a la espalda de 121 kilómetros que mis sentidos recordaran eternamente.


Enlace a las fotografias










lunes, 25 de mayo de 2015

Inicio


Estoy en Lima (Perú). Me había resultado difícil tomar la decisión del viaje así que el día que hice la reserva de avión fue un momento de liberación y hasta de euforia. Hay que ver cuánto me cuesta decidir algunas cuestiones, y no lo entiendo porque este viaje en concreto es algo que me apetece una barbaridad, al punto de resultar obsesivo en los últimos tiempos. Una decisión tomada en solitario y en la soledad  del día a día. Luego, comenzó un constante preparar y prepararme para este 21 de mayo en lo cual llevo invertidas muchas horas. Así pues, con mucha ilusión arranco este largo paseo con la esperanza de que se concrete en algo fantástico.

He dedicado varios meses a la logística del viaje y llegado a este punto debo reconocer que acabo bastante harto de tanto trabajo. Empezando por los traslados, empaquetado de la bicicleta y todo el tinglado para la acampada, la facturación, resto de equipaje, concertar hotel y taxi etc., etc.,.. sin olvidar el tema vacunas, documentación y una mínima preparación física. En resumen, un sin fin de detalles que día a día se sumaban y parecía que no había fin. Pero sí, todo se acaba, casi todo está controlado y solo queda subirse al avión en Madrid y llegar a Lima doce horas después.

Y aquí estoy,  el día 22 de mayo.

Un agradecimiento especialisimo a mi ya amigo Fernando Soler que en Madrid me dedico su tiempo y me traslado al aeropuerto. Tiene merito cosiderando el pedazo de caja donde iba embalada la bicicleta. Y fue también un placer compartir café y charla con Ángeles Gozalo hasta el momento del embarque. Que bueno es tener amigos tan majos.