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viernes, 29 de mayo de 2015

Reserva Nacional de Paracas

Hoy es sábado 31 de mayo, mi ultimo día en Paracas. Este lugar aun tenia pendiente mi visita a la Reserva Nacional de Paracas, un lugar imposible de explicar con palabras y que esta formado en un 35% por desierto costero. Este desierto es el que esta mañana durante unas tres horas he recorrido en bicicleta para ver los puntos estrategicos de la costa y que son lo mas importante del parque. Para no perder la costumbre, durante la primera hora el viento daba de cara, lo que añadido a los kilómetros de inmensidad arenosa me hizo disfrutar de una absoluta soledad.

El lugar que me más me gusto  fue el Mirador de La Catedral. Para entendernos, se le llama así porque aquí existió una formación rocosa a pie de playa similar a la a de la playa de Las Catedrales de Lugo. Tristemente, en el año 2007 un movimiento sísmico derribo la parte superior para dolor de los lugareños. Aunque horror verdadero se vivió en Pisco, el pueblo de al lado donde murieron sobre dos mil personas, según me cuentan.

Este espacio de la costa de profundos desniveles me impresiono hasta la emoción. Hay lugares increíbles en todos lados y por mucho que te lo intenten explicar con palabras o imágenes no se puede entender sin estar allí sintiendo el fuerte viento en el rostro y el el cuerpo, el sol, el olor del mar, las gaviotas y otras aves volando allá abajo, el la inalcanzable playa, el temor al barranco, a su altura, el vértigo... tantas y tantas sensaciones que solo podrían ser superadas por los pilotos de ala delta que allí mismo utilizaban con tal destreza las corrientes de aire que eran capaces de girar en pleno vuelo y quedar en suspensión, inertes, planeando sin avanzar o retroceder un solo metro al estilo de muchas aves y que cada cual habrá observado alguna vez.

La siguiente visita fue a una pequeña playa cuya peculiaridad es la de tener la arena rojiza. Claro, su nombre no puede ser otro: La playa Roja. El color lo toma de los pequeños fragmentos de arena que el mar arrastra de un promontorio cercano compuesto de lava volcánica. Muy interesante el efecto visual.

Después de una breve visita al centro de interpretación regrese.

Con la bicicleta  pase ratos muy buenos saliendo de los caminos marcados y deslizándome por cuestas abajo sobre esos terrenos de arena. Un gran sensación y una visita estupenda a un lugar donde la Naturaleza ha dejado de nuevo un sello de calidad.

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Islas Ballestas

Me ha encantado la visita a las Islas Ballestas. La fauna ha resultado interesantisima y me ha gustado especialmente el paisaje. Un combinado de cuevas, túneles y acantilados que la Naturaleza se ha encargado de modelar a lo largo de los siglos son el escenario ideal para cualquier aficionado a la fotografía. Hoy, claro, fue el momento de echar de menos esa buena cámara de fotos que se quedo en España par evitar incrementar el peso.

Y al conjunto hay que añadir una fauna de impresión, por la cantidad, variedad y, digamos..., cierto exotismo. La estrella, por supuesto, el lobo marino, especialmente cuando se le oye rugir. Ahí estaban también los miles de aves, entre cormoranes, pelicanos etc., que sobre tierra la cubren masivamente y sobre el cielo envuelven las islas en un continuo planeo. Es sorprenderte como el sonido llega de todos lados, como si de un audio stereo se tratara.

En ruta hacia las islas paramos a ver in situ algo a lo que yo tenia especial deseo: El afamado Candelabro ya conocido por mi hace décadas a través de algún libro de Von Daniken. Esta figura sobre la arena es tan misteriosa que a día de hoy no se sabe ni su origen, contigüidad o significado. Emocionante tenerlo enfrente y poder sacar mi propia fotografía.

Una visita verdaderamente aconsejable si te gusta la naturaleza en todo su esplendor.

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jueves, 28 de mayo de 2015

Lima - Paracas

Hoy, jueves 28 de mayo no acabo de creerme que este sentado en la habitación del hostel y que por fin me haya podido duchar: dos días completos con sus noches sin conseguir una cama y una ducha allá donde me tocaba parar. Y tampoco acabo de creerme que no tenga un simple rasguño después de haber soportado a esta panda de asesinos en potencia que son conductores; para echarles de comes aparte, vamos.  Aun estoy elevando mis plegarias a Dios por llegar sano y salvo. Solo digo que en mi vida he soltado por esta boquita mía tantas barbaridades contra los susodichos y contra sus santas madres a las que desde aquí pido mis disculpas. No perderé el tiempo explicando los detalles pero cualquier animalada que os imanéis como peatones o como conductores la multiplicáis por diez y aun os quedáis cortos,

Desde un punto de vista cronológico debo empezar por la salida de Lima. Arranque antes de la salida del sol y al amparo de las luces de la ciudad. Trataba de evitar el caos circulatorio pero desde Miraflores hasta alcanzar la Panamericana Sur y los sucesivos kilómetros fueron un cagarme de miedo por una carretera de cuatro carriles. Carajo, que largo se me hizo  este trayecto.

No tuve la precaución de tomar nota del lugar donde pare a rematar la jornada pero tampoco me importa. En un momento dado note un amago de calambre en el muslo y la señal era clara así que par'e, pregunte y acabe acampado en una playa desierta. Pude cenar algo, eso si, a las seis de la tarde porque oscurecía y el tipo del único negocio abierto se iba de allí. Era un punto estrategico de reunión de surfistas, y no era de extrañar porque el oleaje era fortísimo. En las horas previas a dormirme me hice amigo de los dos perros del dueño del chiringuito, porque ellos se quedaban sueltos ejerciendo de guardianes. Me aceptaron bien, que yo creo que fue por lo malisimamente que olia después de la sudada y sin duchar. El caso es que entr'e en el saco dispuesto a dormir con una tranquilidad como nunca la tuve en una acampada en solitario. Los perros, de nombres Osama y Lobo fueron dos compañeros geniales, al punto que Lobo (este tenia que ser, jeje) paso bastante tiempo acostado frente a la entrada de mi carpa y así lo encontré al amanecer. Me gusto esta breve relación de amistad.

Madrugón al amanecer, coñazo para recoger y cargar el equipo en la bici y vuelta a la carretera a sufrir con los conductores. Esta segunda etapa no tuve problemas de calambres pero si de escozor y dolor del culo; aun ahora ando echándome aceitito del bueno en todo el ojete a ver si en un par de dias se me pone bueno. Y lo mejor de la jornada surgió a raiz de volver a las dificultades para alojarme. Entre una bien intencionada vendedora a pie de carretera y la policia de trafico me volvieron loco con la erronea información que me dieron. Me acerque a un puesto de fruta de los miles que hay en la carretera con el propósito de comprar agua y fruta para pasar otra noche de acampada en cualquier lugar pero hete aquí que esta gente me informa que me dejan montar la tienda en un cuartucho que no usan en la parte trasera y, además, que la mama me preparara la cena. Bueno, esto ya fue la leche... siempre es la gente humilde quien acaba sacándole a uno las castañas del fuego asi que como es logico acept'e. Conocí solo una  parte de la familia pues son, los padres siete hijos y tres yern@s. Por ahí dejo alguna foto donde viven, que no es otro lugar que el verdadero desierto a pie de una vía super transitada. Y decir desierto es decir "la nada" donde solo se pisa arena y el agua la traen por encargo y la almacenan en en deposito exterior para recogerla con cacharros cada vez que la necesitan, porque tuberias no tienen. Y tampoco tienen luz electrica asi que se cena pronto y se va a la cama tempranisimo. Igual tiene que ver que en la casa hubiese tanto crío y dos jovencisimas embarazadas... igual si... y la ignorancia también, supongo. Bueno, por ahí queda también una fotografia con la hermosa y traviesa Belinda y dos de sus hermanos alguno de los cuales andaba descalzo como otros miembros de la familia, total, para pisar arena. Pues nada, que tuve que pasearlos en la bici y a cambio me "ayudaron" a instalar la tienda. A decir verdad me fui de alli apenado por esa gente, porque fue poco tiempo pero me bombardearon a preguntas, y por ellas, pude ver que viven en una ignorancia tan real como injusta. Luego ves en todas las chabolas  como exhiben una bandera de su patria llenos de orgullo y claro, ellos no, pero yo me pregunto ¿de quien coño se enorgullecen?.

Y hoy mi cuerpo ha respondido mejor al pedaleo: ya empiezo acoger buena forma. Pero estoy cansado y tanto mi trasero como yo necesitamos una parada técnica. Elegí Paracas, lugar marcado en cualquier guia turística como de interes por su Reserva Nacional de Paracas           .Paracas (en quechua: para, ‘(lluvia) y Aco, arena, Paraaco "lluvia de arena" castellanizado a "Paracas"’. Lo cual da una idea de que seguimos hablando de zona desértica, lo que es en realidad casi toda la costa del Perú.

Y ahora me espera una camita de 1,30 para mi solo pero acostumbrado a dormir en el suelo me preocupa, jeje, Mañana, relax. Me voy a conocer la parte marina de esa Reserva Nacional.

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