martes, 9 de junio de 2015

Cusco (llegada)

La etapa de hoy tenia ese plus que cualquiera entiende cuando se habla de uno de los iconos de la arqueologia mundial. Hoy no apetece habler de esfuerzos ni subidas y si de Cusco, esta poblacion tan visitada y tan populosa. Y aclaro que no lo escribo con "z" porque en Peru no se denomina asi.

Tan solo un par de anecdotas de viaje.. A pie de carretera y dentro de una vitrina vi lo que se me antojo a primera vista como "orejas" de las que se hacen en Galicia por carnavales.
Estas son cortezas y no las del Carrefù, o no?
En realidad son una enormes cortezas de cerdo fritas que la dueña tuvo la amabilidad de darme a probar. Justo al lado habia un buen puñado de pieles de cerdo colgadas al estilo colada y preparandose par su fritura posterior. Eran enormes, eso es lo que me llamo la atencion.


Y como de costumbre, trato de buscar un cafe por la mañana. En vano pregunto porque siempre la respuesta es negativa. El asunto es que veo a un hombre con su carrito de  desayunos (vaya, por fin un hombre haciendo esto) y le compre un bocadillo de queso.
- Ahora un cafe me vendria bien pero nadie vende cafe
- Yo lo tengo
Pues resulta que en su carrito me preparo in situ una infusion de cafe tan exquisito que aun varias horas despues me relamo del gusto.

Y estoy en mi destino.Todo ha sido muy acelerado y ya tengo resuelto los tramites para mañana visitar el Machu Pichu. Disponia varias formulas pero opte por hacerlo en un solo dia con la consiguiente paliza por culpa del madrugon que me dare y porque entre bus y tren tambien se ocupara bastante tiempo. Me gastare algo mas de dinero pero me decidi por una agencia que me llevara de la mano con todo incluido. Asi pues, mañana cumplire una de las ilusiones de mi vida.

Ya saque unas cuantas fotografias de la espectacular Plaza de Armas pero el resto de la ciudad tiene otros lugares y rincones que entre esta tarde y pasado mañana visitare.


Hare un circuito a pie tal como me gusta ver las ciudades suiguiendo, en este caaso, los buenos consejos de la guia Lonely Planet.

He decidido dedicar esta entrada del blog, a la llegada a la ciudad. Sinceramente, he sentido verguenza ajena por como esta el acceso al centro.




De nuevo se confirma como los gobernantes se olvidan de la periferia de las ciudades y le faltan al respeto a unos ciudanos que tambien lo son, que pagan sus impuestos y por tanto tienen adquiridos los mismos derechos que cualquiera. ¿Porque digo esto?. Porque mi llegada lo fue por una zona de suburbios, por una carretera en obras toda ella, llena de polvo (tuve que ponerme una mascara y gafas), montones de escombros en la cazada, la gente atravesando a pie entre los obreros sin una minima prevencion de seguridad, y porqueria, mucha porqueria, residuos solidos de todo tipo, contenedores de basura rebosados  y cubiertos de una jauria de perros rastreando cualquier alimento que llevarse a la boca. Hasta trece canes llegue a contar sobre y alrededor de uno de los contenedores. Y en este entorno de verguenza, los pequeños y modestos puestos de venta de comida trabajando a pocos metros. Si antes de venir aqui me ponen estas imagenes delante, ni por asomo imagino que estan a 3 km del certro urbano de Cusco. ¿Le importara a estos cafres que gobiernan la salud de su pueblo?.

Puedo imaginar como algun lector peruano que de con este texto se cabree enormemente conmigo por mis comentarios. Si alguien se siente ofendido le pido disculpas pero mi unica intencion es denunciar una injusticia enorme contra la poblacion que vive ahi mismo.  Es como ver cualquier otra injusticia social, del tipo que sea, y callarse la boca. No hay que matar al mensajero, hay que ir y echar a la calle a los gobernantes malos y corruptos.

Enlace a fotografias



Cusco (estancia)

Hoy es mi ultimo día en Cusco. Podrian ser mas, muchos mas, porque hay tanto para ver y disfrutar... pero vine aqui para vivir como viajero mas que como turista. Si me relajo demasiado mis piernas se resentirán cuando comience a pedalear de nuevo. Así pues, mañana 12 de junio parto en dirección a Puno, o lo que es lo mismo, hacia otro mito llamado en este caso Lago Titicaca.

Esta mañana me desperté espeso pues el cansancio acumulado en Machupicchu fue importante. y como tengo ganas de coger la bici de nuevo empecé la jornada temprano pateando la ciudad. Fotos y mas fotos, y visita a la catedral con su correspondiente bronca por no hacer caso del cartelito de mierda "Se prohibe sacar fotografías", joder, que tontería mas grande, ni que las imagenes se fueran a estropear por eso. Así, lo único que consiguen es alejar a la gente de las iglesias. Aunque en este caso, poco les importa, y la prueba es la gran adoración y fervor por todo lo religioso. Ahí quedan las imagenes de las procesiones para corroborarlo. Al menos es autentico, debo reconocerlo, el publico sale a la calle, reza y se emociona con una naturalidad que es admirable.



No se si podre entrar esta tarde a la catedral (hermisima) para "robar" una foto de un cuadro emblemático de la Ultima Cena con la peculariedad de que comen viandas típicamente andinas y hay un cuy asado boca arriba, tan apreciado. Como me agarre de nuevo el vigilante de esta mañana me manda a la policía.



Y hablando de policías, te aburres de ver tantos, ¿Porque?, pues nadie sabe decirme, parece que es algo natural y no lo entiendo pues es una ciudad tranquila. Pero lo de esta mañana fue de escandalo a lo grande: Hubo una manifestación pacifica de universitarios reivindicando mejor calidad de enseñanza, actualizacion de contenidos, plazas comedor y de hospedaje. En fin, tampoco eran tantos pero en las fotografías se ve con claridad como son llevados en escolta por filas de policías a ambos lados de la marcha. A mi, particularmente, me causo una sensacion horrible, creo que son comportamientos de un autoritarismo impropio de hoy en dia. Una cosa es estar atento en las cercanías por si hay altercados y otra es lo que yo vi: represión, pura y dura. Es hacer ver quien manda, que si te mueves te doy palo. Porque si hay buena voluntad con que se coloquen en las entradas de la Plaza de Armas (aqui era la marcha) con discreción dejan a los estudiantes manifestarse sin problemas y no dan esa imagen que los cientos de turistas habituales han visto.

Quería visitar un par de museos de los muchos de la ciudad. Desgraciadamente el Museo de Historia natural esta tomado por los estudiantes por el asunto de sus protestas y eso me fastidio, mas que nada por la puñetera casualidad; para un día que uno visita Cusco... y el otro museo al que fui es el Museo Inka (... este encantador y modesto museo es el mejor si interesa la cultura incaica. ... acumula una excelente variedad de piezas de orfebrería y metal, joyas, tejidos, momias, maquetasy la mayor colección de queros del mundo. La información interpretativa es excelente" (de la guia Lonely Planet).




Pero lo que me entusiasmo de verdad es la exposición que hacen en el patio central de tejedores en vivo, muestras increíblemente bellas y difíciles (efecto 3d) de alfombres y otros tejidos, cerámica pintada a mano donde se puede ver a un artesano haciendo esta labor, y mucho, mucho me gusto la exhibicion que nos dio el responsable de la sala de artículos musicales y otros efectos de sonido asociada a artesanías y otros objetos naturales como las alas del cóndor o flautas hechas aprovechando huesos de animales. Pude grabar algunos de estos efectos en vídeo y quedan ahí para el disfrute. Aunque son breves si son interesantes.

Y estuve en el mercado de San Pedro, espectacular, hay que andar a codazos entre la gente pero el premio fue un jugo natural de varias frutas entre la que se encontraba la papaya que estaba de morirse de gusto. Dio para casi cuato vasos y por tan solo cinco soles. Ojala encontrara estaº posibilidad cada día de ruta.

Y cerca, ya que estaban de fiesta y además otra gastronómica me decidí a pedir un plato mezcla de muchas cosas: Gallina, cuy al horno, morcilla y otro embutido rarito. Acompañado de algas, si, algas, que raro me pareció, una especie de tortilla muy sabrosa a base de pan, huevo, hierbas y no se que cosas mas, y maíz tostado, muy recurrente en la gastronomia peruana.



Mas que nada lo hice por probar el cuy pero ahi llego mi decepción. Pensé que sabría como el conejo o el cochinillo pero la verdad es que lo asan con tal cantidad de hierbas aromáticas y especias que es a lo único que sabia. Espero encontrar en algún lugar un asado de este bicho a un estilo mas simple.

Han pasado varias horas y he vuelto a la catedral con idea de de esa foto del cuadro de à ultima Cena. Imposible, aun estaban acabando el desfile de imagenes frente a la puerta. La verdad es que la puesta en escena es única, las personas agolpadas unas contra otras y rezando. Aproveche para hacer lo mas lógico, una visita nocturna por la Paza de Armas y el entorno. Parece otra ciudad, la verdad, y muy agradable.

Y me vuelvo a los caminos. Esto esta demasiado "civilizado" para mi gusto y  además te pegan unas clavadas al monedero increíbles. En dos días en Cuso he gastado mas que en el resto del viaje hasta ahora. Y lo peor es que he comido en exceso, o sea que me he dejado arrastrar por la buena vida y debo haber engordado mas de lo necesario. Necesito volver a la austeridad, te hace mas humano y yo me siento mejor, mas autentico.

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Abancay

A veces, uno esta agradecido a su dios, otra a los astros... Yo hoy le estoy agradecido a un río del cual aun no he podido saber su nombre.

A las 6:15, Chalhuanca estaba iluminado solamente por las luces mortecinas de las farolas locales asi que imposible echarse a la carretera sin correr riesgos. Voy en busca de la señora (siempre es una señora) que con el carrito vende bocadillitos variados de entre uno y dos soles. Tomo uno de huevo frito y no encuentro ningún local abierto para hacerme con una jarra de café soluble, que es lo que siempre me ofrecen. Con lo rico que estaba aquel café peruano que tome en Lima…

Aparecen las primeras luces, que no el sol, y arranco la jornada. Para mi sorpresa se confirma el terreno llano o en ligera pendiente que me dicen mis informantes. Pedaleo lleno del habitual escepticismo esperando encontrar la subida de turno tan propias de estas montañas. La carretera es buena y sigue el curso del rio, en paralelo y casi sin despegarse de el, como una buena pareja de baile.


Pasan los kilómetros, yo sigo en un pedaleo cómodo, sin demasiados esfuerzos y disfrutando de un paisaje que a medida que pasa el tiempo se va haciendo mas visible y mas hermoso. El sol tarda en aparecer sobre mi porque camino por el fondo de un profundo valle pero cuando aparece en lo alto es el colmo de las sensaciones. La cuestión es que sigue sin hacerse visible la temida subida y yo mas contento que unas castañuelas. Paro cada poco tiempo para sacar una fotografía, pero son tantas las imágenes que me impactan que me enfado conmigo mismo y me digo que no puede ser, que debo mantener un ritmo y aprovechar la ventaja que el terreno me ofrece. Imposible, no lo consigo y la camara capta una y otra vez solo una pequeñisima parte de lo que ve. La cámara no tiene sentimientos, ni visión en 3d, no ve los colores como yo, ni oye el rumor constante del agua como mis oídos lo hacen, ni disfruta del calor liviano del sol al amanecer… y tantas y tantas sensaciones que acabas olvidando a donde te diriges y que el tiempo es limitado.

Sigue sin haber subidas, sigue la carretera y el río confabulados en una danza amorosa interminable. Y yo, feliz como una perdiz porque no termine nunca.

Los montes que conforman el valle son como enormes monstruos que unas veces sientes que te protegen y otras que te amenazan, tal es su magnitud. No dejo de mirarlos y descubrir la variadisima vegetacion que los viste, se me clava la miada en lo alto de la cumbre, tal alto que parece imposible. Y descubro mas adelante un puente colgante que me llama tanto la atención que cruzo la carretera para verlo.

Precipicio sobre el río que hay que salvar para llegar a las casa de el otro lado. Ingeniería elemental con componentes de acero trenzado para los cables de sustentacion y base vegetal de hojas trenzadas a mano. Son hojas de una planta muy abundante por Los Andes, similar a la de Aloe Vera pero mas grande. Y con esta tecnología y con esos materiales tan locales consiguen comunicar las dos orillas y que los animales pasen con carga. Estoy convencido que sus pezuñas sienten la pisada mas natural y segura sobre esto que sobre tablas de madera.


Mas adelante encontré una señal indicando un lugar con camping. Que rabia me dio no pararme para montar la tienda y pesar la tarde y noche. Aquello merecía muchisimo la pena porque el lugar era escandalosamente bello. Pero tenia que aprovechar y seguir dando pedales.Y no se cuando ni en que momento, el rio rompe unilateralmente su idilio con la carretera y me deja solo en ella justo cuando empieza una pendiente que ya no terminaria hasta quince kilómetros después. Me pilló tan desprevenido que hasta el agua de mi botella era escasa. Madre de dios que subida tan larga. A la pregunta de cuanto queda siempre te dicen que tranquilo, que en breve llegas, seis kilómetros, tres curvas y no más llegas… y una leche, que mal me informan.

Entré en Abancay ya tarde y reventado, pero con un pedazo etapón a la espalda de 121 kilómetros que mis sentidos recordaran eternamente.


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sábado, 6 de junio de 2015

Chalhuanca

Es verdad que en este tramo he llegado a un altiplano de elevada altura (casi 5000) y donde he encontrado lugares de cierto "llaneo" para avanzar mas rápido, pero no es menos ciento que aquí vas de una montaña a otra subiendo a través de sus laderas y se encuentran tramos de un porcentaje considerable.

Y  ya no hay reses, ahora se ven rebaños enormes de alpacas y picuñas, también aisladas y en vida salvaje.


 Y lo mismo que las subidas, hay bajadas de vértigo. El paisaje es impresionante y aprovecho las múltiples paradiñas que hago para tomar aire y contemplarlo en toda su belleza. Me encantan los pueblecitos y me encanta sus gentes, como visten al estilo tradicional, con prendas de lana que confeccionan en la zona, incluso ellos mismos. Todo es auténtico, especialmente el las aldeas mas aisladas, aunque en las poblaciones como esta de Chalhuanca en la que me encuentro hoy sigue todo muy parecido a pesar de ser una especie de cabecera de comarca. Abundan, casi en exclusiva, los pequeños negocios familiares de venta ambulante, especialmente comida. Me falta por encontrar un restaurante moderno al estilo de los que conocemos en Europa y seguirá siendo difícil  porque tienen una cultura de la alimentación que nada tiene que ver con la nuestra. Tanto es así que desde mi partida de España aun no he tomado un vaso de vino ni con las comidas. No existe este hábito; con cada menú acostumbran a servir bebida elaborada por ellos mismos, tipo infusión, a base de frutas, determinadas plantas etc. A mi me encanta una hecha a base de cebada tostada.

He comenzado la jornada desde los 4478 m.s.n.m., y el frío es considerable. En las cunetas aun hay vestigios del granizo acumulado la tarde y noche anterior.

Pero como el perfil de la etapa era en descenso la temperatura iba subiendo de modo inversamente proporcional, así que tenia que usar dos tipos de abrigo, un chaleco para las subidas y sin guantes y una chaqueta polar para las bajadas y con guantes, Un coñazo.

Y por lo demás, hoy más de lo mismo, pedalear y disfrutar en la medida de lo posible. Seguiré teniendo sorpresas con situaciones, el paisaje, con las gentes y sus hábitos, como un camión volcado con un cargamento de comestibles cuyo conductor se empeñaba en cargarme los bolsillos con galletas en gran cantidad. Solo acepte un pequeño paquete porque no tengo espacio para nada. Y sorpresas, como cuando mas adelante llegue a un pequeñísimo lugar de cuatro casas y una familia estaba en pleno sacrificio de varias alpacas para la venta de su carne. Vi en toda su crudeza como hacían su trabajo.



Fin de la jornada. Hoy tengo una cama modesta a mi disposición así que espero dormir bien. Lo necesito.

Negro Mayo

A expensas de lo que me aguarde el futuro más inmediato, ésta es sin duda una de las etapas que más voy a recordar por ser tan variada, tanto en lo físico como en lo emocional.

El descanso de dos días en Puquio me vino fantástico. Aún con el sol escondido salí pleno de euforia. Ahora me doy cuenta que en mi ignorancia no sabia bien lo que me esperaba. Y ello fue una etapa donde las primeras seis horas hubo un constante subir en zig zag por una carretera en continuado ascenso y plena de curvas increíbles. De hecho, la mayor parte del tiempo seguía viendo una y otra vez la misma imagen de Puquio allá abajo, lo cual resultaba desesperante.

Aquí hablamos ya de otro Perú, el de las cumbres, con un terreno permanentemente sinuoso y de gran belleza. Los colores, del verde claro al ocre lo inundan todo. El agua está permanentemente a la vista mientras desciende de lo más alto en pequeños regueros. Es por ello que hay verdor, y siendo así, no falta el ganado, especialmente el vacuno por ser aquí la altura más suave, del orden de los 3500 metros sobre el nivel del mar. Eso si, es una zona bastante despoblada así que fui precavido y portaba comida suficiente. En todo caso en algún punto inesperado y aislado de la ruta apareció un "restaurante" (así rezaba el cartel) que solo los habituales conocen. Por supuesto que aproveché para comer un plato elaborado aunque la trucha frita lo estaba tanto que la partía a trozos con la mano.

El tiempo pasaba con gran sufrimiento a cada pedalada hasta llegar a terreno más plano  pero ya estaba muy cansado, tanto que entrada la tarde me empezé a preocupar porque había ganado mucha altura y el frío era proporcional. Me afectó el Soroche, también llamado mal de altura, y me produjo un fortísimo dolor de cabeza que pensé que calmaría con una infusión de coca que pedí para acompañar con la comida. Ni coca ni leches, por la noche tomé un Ibuprofeno y mano de santo. Lo peor fue el otro efecto, la sensación de ahogo por falta de aire. En realidad lo que me faltaba era oxigeno y yo abría la boca absorbiendo como un loco. Debo aclarar que llegué a una altura de 4500 metros lo que para un tipo como yo, acostumbrado a vivir a nivel del mar, es una barbaridad si tenemos en cuenta el factor bicicleta cargada hasta los topes y al consiguiente esfuerzo físico.

Un aparte para decir que a punto de parar y montar la tienda de campaña me encontré con una patrulla de la policía de carreteras lo que supuso a posteriori un buen enfado pero también la salvación. Siete polis en dos coches que me invaden a preguntas. Uno de ellos parecía un jefe importante y llegó en un vehículo con conductor persnal. Hablamos de varias cosas mientras esperaban a un tercer vehiculo y me advierten del frío tan grande que hará por la noche y pronostican  lluvia. Es cierto que había una tormenta algo lejana con un nubarrón que lo oscurecía todo. Bueno, me dicen que la siguiente población esta como a veinte kilómetros y me proponen adelantarme unos diez en su coche. Dadas las circunstancias acepté. Me dejaron en un cruce donde ellos tomaban oto camino. Volví a montar las mochilas en la bicicleta y comencé a pedalear. "En una media hora encontraras el pueblo, allí te puedes alojar". El nubarrón se había acercado peligrosamente y yo empecé a estar acojonado porque caía la noche, pero como decía que el pueblo estaba tan cerca... ¿Cerca?.., los cojones, la media hora, según este policía, era yendo en coche. Y para colmo, la tormenta me alcanza y empieza a caer granizo. Ahora si que me entró el canguelo de verdad porque estaba todo como  yo lo veía: negro, negrisimo. En mi vida pedalee tan urgente ni con tanta fuerza. Al final, allá a lo lejos, abajo, a unos tres kilómetros divisé el pueblo y no llore de alegría porque el frío me tena atenazaba todos los músculos de la cara. La bajada acabó de congelarme y cuando entré en aquella pequeña y modesta tienda de comestibles la mujer y sus dos niñas me miraban con una carita de asombro que yo mismo me hubiese reído de haber podido.

Resultó que el tal jefe de policía se había equivocado, mejor dicho, no tenía ni idea y no había alojamiento público en este pueblo llamado Negro Mayo. Fue la segunda vez que la policía me dio información absolutamente incorrecta. En la casa, me dejaron una "habitación" como lo llamó la dueña, en realidad un cuarto anexo a la vivienda que utilizan para guardar cosas y algo desordenado pero que fue mi salvación. No sabrá nunca su dueña cuánto se lo agradezco. Tardé muchísimo en entrar en calor a pesar de ponerme varias prendas encima, tal era el frío que me llegaba hasta los huesos. A pesar de todo lo mejor del día estuvo por llegar gracias a Pilar, de once años y a Rubi, de ocho, que vivían en esa casa.



A lo largo del viaje me he dado cuenta que en este país queda mucho por hacer en el tema de la educación. Me temo que está en  niveles bajos, y ya es la segunda vez que hablando con los niños pude comprobarlo. En fin, que como Pilar, Rubi, y una amiguita que se sumo posteriormente al grupo, estaban llenas de curiosidad, tal como corresponde a las niñas de su edad, mi visita pasó a ser un hecho extraordinario y compartí con ellas todo cuanto había en mi tablet y en mi teléfono móvil. Vimos fotografías de España y de mi familia; todo les parecía bonito, probrecitas mías, y les enseñé todo lo que había grabado durante el viaje. Debo decir que con ello descubrieron que su propio país es un desconocido para ellas. Sabían el nombre de algunos lugares y poco más, ellas solo han viajado a distancias cortas del entorno. A cada fotografía yo les explicaba su contenido, como era el lugar, que había pasado un gran desierto o por carreteras de inmensas rectas. Y localizamos en uno de sus libros de texto un mapa mundi en el que situamos España y Perú, y hablamos del viaje en avión, del mar que nunca han visto, y de tantas y tantas cosas... aún ahora las veo con sus boquitas abiertas diciendo a cada imagen Oh, oh, oh...Y Rubi y yo acabamos haciendo los deberes del dia, juntos. Que estupendo final para una jornada tan dura.

Dormí dentro del saco vestido con dos pares de calcetines, mallas de ciclista (pantis), camiseta, y chaleco. Pasé mucho frío, especialmente en los pies. A pesar de todo debo dar gracias a la providencia por haberme encontrado con la policía y que su información fuera tan errónea porque ello hizo que siguiera avanzando. Había pensado acampar al aire libre, a casi 4900 msnm, y no quiero imaginar como hubiese sido la noche.

Nunca un plato de sopa me sentó tan bien

Dormí mal, muy mal, por el frío y porque me despertaba pidiendo oxigeno a grandes bocanadas. Dos días después el efecto ahogo sigue existiendo pero eso si, no he vuelto a tener dolor de cabeza. Obviamente debo de estar adaptándome a la altura.

De la etapa de ayer paso tabla rasa, han sido más y más montanas y sigo muy cansado.

Por aquí es raro conseguir cobertura de telefónica y de Internet, quien lo tiene es a través de satélite así que es misión imposible subir fotografías. Irán quedando para más adelante.

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miércoles, 3 de junio de 2015

Puquio

Puquio, aquí me dejo el bus. Una "mini van" como la llaman por acá. En realidad es una Hyunday de 9 plazas que hábil y comercialmente adaptan para 12, así que los equipajes van sobre el techo. Pero claro, esta vez iba una bicicleta con tres mochilazas que es como el espacio de una buena moto y el conductor por no perder negocio se las ingenió y salimos como una camioneta de expedición a algún sitio remoto. Y diré que salimos cuando les pareció a no sé cuántos. Acá las cosas se toman con calma y si no, veamos: ¿salimos pronto?, en media hora, me contesta. Pasa más de una hora y pregunto de nuevo, el conductor me señala al bar de al lado y dice que espera a un pasajero. Pasa un rato largo y seguimos igual. Estará en el baño, se habrá desmayado, se habrá muerto?. Pues no, coño, que el tipo estaba comiendo un plato de espagueti mientras el bus esperaba lleno de gente achicharrada de calor. Eso es tomar las cosas con otro ritmo vital... ¿o no?.



Dentro íbamos como sardinas, pegaditos como novios primerizos. Varias horas de viaje jodidisimas porque hay un millón de curvas a cada cual mas chunga. Estamos subiendo los Andes. La chica que esta a mi lado vomita lo de hoy y lo de ayer, dos criaturas de menos de tres años sobre las piernas de sus papás, una radio que emite cumbias   s-i-m-p-a-r-a-r, cuyas letras eran mas machistas que la ideología de El Fari , y ojo, que el conductor debía estar más sordo que una pared porque el volumen era de discoteca . Y el cinturón de seguridad, ¿que es eso?, ni Dios lo llevaba puesto. Ahora que pa qué, viendo los precipicios que había..., total, si hay que ponerse el cinturón se pone, pero ponerlo pa na..., que ya lo dijo el conductor: -Hace (nosecuanto) se callo un autobús con viajeros y los subieron del fondo del valle a cachitos; cómo me elevo la moral el muy jodido. Y luego, a los de carreteras les dio por cortar el tráfico porque estaban  asfaltando y durante cuarenta y cinco minutazos ni para arriba ni para abajo, cortado pa todo dios en ambos sentidos. Salimos del coche aburridos y con ganas de mear y sin cortarnos ni un pelo la sacamos y a mear en grupo. Que oye, tan agustito, y cogimos ya una confianza entre los viajeros de los más maja. Y es que no hay nada para las relaciones humanas como orinar en manada. Y nos dio la noche, porque oscurece a las seis en esta época del año, y arrancamos, y llegamos al pueblo, y yo montando el equipaje en mi bici rota, a oscuras, y hala, tira para el centro a buscar una camita donde dormir a esas horas en un pueblo que ni conozco y no me conoce ni dios. Pues eso, que me pareció una jornada de esas donde tu vida es por unas horas como unas cuantas secuencias de una película de aventuras. Y para aventurero yo, o sea, que aunque parezca que me quejo en  realidad lo pase de puta madre.

Y al final encontré un hotel majísimo y me rebajaron unos soler por mis dotes de regateo, o porque estaba sucio, sudado, y desaliñado como un pordiosero. Y he cenado muy bien por un precio que no diré para no dar envidia a los de España.

Y ahora a reparar la bicicleta, lavar ropa y descansar una jornada para seguir subiendo montañas.  Bye!!

Nazca

Era uno de mis destinos más deseados y el motivo es que de este lugar y de sus líneas y figuras tan famosas tengo conocimiento desde muy joven. Como de costumbre, a través de libros que trataban algún tipo de misterio y, esta vez también , vuelvo a remitirme al mencionado anteriormente, Eric Vom Daniken.

Dos kilómetros antes esta la casa  museo de Maria Reiche, la matemática alemana que dedico toda su vida a estudiar este fenómeno que al igual que el "candelabro" de Paracas tampoco aqui se sabe su origen, su motivación ni su antigüedad. El museo estaba cerrado y no pude entrar.

Dos kilometros de subida me llevaron a una inmensa planicie que las avionetas no paraban de sobrevolar con los turistas de turno. Esta zona está actualmente protegida (más o menos) y se la considera patrimonio de la humanidad. Me acerque a  la torreta que hay a pie de la carretera Panamericana y por dos soles pude acceder a ella y contemplar dos de las tres figuras que se ven desde arriba. Unas manos y un árbol. Más adelante me subi a un cerro cercano (a pie) y contemple alguna de las líneas rectas que parecen no tener fin. Las lineas y figuras fueron construidas retirando piedras, y como la arena de abajo es mas clara que la de la capa superior el constraste deja visualizar las líneas. Y mi cabeza elucubraba: uno se pregunta que cosa lleva a unas personas a ir a un paraje inhóspito durante años a realizar una obra faraónica. Alli no hay nada mas que piedras, es desierto, así que las personas debían llevar agua y comida. Su "trabajo" no era productivo pero algún fin deberia tener. Y luego surge la cuestión de la perfección de las lineas y los dibujos: animales complejos de cientos de metros de largo y líneas de kilómetros que no pierden ni la alineación ni el paralelismo cuando existe. En fin, que contado parece una cosa pero una vez allí visualizando aquel inmenso espacio uno no da crédito a lo que ve.

Cuando me alejaba no podía dejar de pensar en Maria Reiche, porque toda una vida de estudio y sacrificio no fue suficiente para emitir un dictamen que toda la comunidad científica pudiese avalar. 

El misterio sigue

Sea como sea, yo he visto mi sueño cumplido y ahora voy a por el siguiente, que no es otro que el Machu Pichu.


 La llegada al pueblo de Nazca fue a primera hora de la tarde. Traía una pequeña avería en la bicicleta porque un tornillo que sujera en porta-equipajes se había caído en ruta y corrí el peligro de una rotura. Suponía eso que el resto del dia estaba perdido en busca de un taller asi que sobre la marcha improvise y decidí coger el bus camino de las montañas por la carretera que lleva a Cuzco. Como es un tramo muy difícil decidí saltármelo y llegar a algún lugar por encima de los tres mil metros. El objetivo es múltiple: evitar un tramo durísimo de subidas, no perder una noche y un dia en Nazca, y pasar un dia de descanso aclimatándome a la altura. Según mi mapa de ruta tendré que pedalear hasta alcanzar los 4500 metros sobre el nivel del mar y eso, que se dice muy facil, no lo es tanto cuando hay que llegar allá arriba. Y yo quiero conseguirlo, por eso el cambio de planes.

ENLACE a las fotografias (PENDIENTE)

Palpa

Esta jornada era, en principio, fácil, Tan solo 75 km aproximadamente. Fue más de lo mismo respecto a días anteriores pero la gran diferencia es que apareció terreno algo montañoso así que los últimos kms se hicieron duros, especialmente antes y después de Rio Grande (tiene nombre de pueblo del Oeste americano). Antes, porque tuve que cruzar un angosto túnel excavado en la roca donde pasa uno y solamente un vehículo y sin semáforos o cualquier otro método que regule el paso. Hay que acercarse a la boca del túnel, mirar al fondo y si no se ven luces te lanzas a cruzarlo. Bueno, improvise con la linterna pero tuve suerte y nadie me molesto. Y después de este pueblo hay una subida de caerse de culo pero poco a poco, como no queda mas remedio, la subí y llegue al detino: Palpa.

La curiosidad del día ocurrió muy cerca de la entrada de este túnel. Encontré a dos mujeres entre herramientas y muy tapadas (el sol arreciaba)  que manipulaban una hoya, como cocinando. Estaban "protegidas" por dos conos de señalizalizacion de carretera. Yo, a unos sesenta metros antes de llegar a su altura vi como una de ellas  cogía tierra con las dos manos y la echaba al cacharro del que salía humo. Ya a su altura, me pare, las salude y pregunte que hacían allí. Pues aun ahora sigo con un pasmo porque la respuesta fue exactamente "estamos tapando agujeros". Se refería a tapar baches. Francamente, me quede tan sorprendido que no me vi capaz de seguir indagando y me fui.  Ahora me arrepiento pero me hubiese gustado saber cosas como quien las contrataba, porque usaban aquel método tan rudimentario que a mí me causa tanta incredulidad, etc., etc.